Deben tener presente que todo en la vida tiene un valor, no solo en el mundo de los negocios, por lo cual la clave es saber cómo determinarlo. Una determinación correcta de la valorización de empresas es clave para el momento de compra y venta de una empresa.

Como un empresario dijo alguna vez, “precio es lo que pagas y valor es lo que recibes”. En cualquier compraventa, al negociar, las partes siempre se focalizan en el precio, pero alcanzar el precio correcto en cualquier acuerdo implica entender qué activos son los que de verdad valen y después hay que determinar cómo estructurar la transacción. Por tanto, en una valoración de empresas no solo hay que determinar un precio, sino lo subyacente que hay detrás de ello y que hace a una empresa un negocio rentable. Pero tampoco hay que perder vista el riesgo, ya que una rentabilidad esperada tiene una probabilidad de no ocurrencia y entre mayor riesgo menor probabilidad. Si un comprador encuentra otra alternativa de rentabilidad similar, pero de menor riesgo, la elegirá por sobre la nuestra.

Por tanto, crear valor en el mediano plazo, es algo sobre lo cual hay que focalizarse y en una empresa donde hay activos, ideas, recursos y talento, en un entorno de riesgo determinado, la creación de valor y su riesgo son mucho más importantes que simplemente evaluar las pérdidas o ganancias de una empresa.

No hay dos valorizaciones iguales, ni tampoco los objetivos y circunstancias en las que se desenvuelven  los empresarios. Tampoco es una ciencia exacta, debido a que los riesgos son inherentes a los negocios y pueden ser sistémicos o particulares a cada industria o incluso a cada empresa, donde a su vez pueden existir grandes oportunidades a ser aprovechadas. Ello implica que para valorizar se debe tener mucha práctica, donde no solo basta saber de contabilidad o de finanzas.

 

¿Qué es la valoración de empresas?

La valoración de empresas es un proceso donde se miden las características actuales de una empresa, así como también su posición competitiva dentro de su sector y sus expectativas financieras futuras para determinar su valor económico y se utiliza por el mercado para determinar el precio que están dispuestos a recibir o pagar las partes por la compraventa de una empresa.

¿Por qué les podría interesar saber más de valoración de empresas?

Porque seguramente pretenden vender totalmente, buscar un socio o quieren comprar un negocio o empresa y, si ese es el caso, antes de seguir adelante, permítanos felicitarles porque lo que están haciendo es muy importante y lamentablemente muy pocos empresarios o emprendedores lo hacen y, por ello, ciertamente toman decisiones desafortunadas en este ámbito, al no interiorizarse de este tema.

¿Cuántos tipos de valoración de empresas existen?

El tipo de valoración de empresas más apropiado para una transacción depende de su propósito y de la contraparte y no es razonable usar el mismo enfoque para resolver un conflicto, como una disputa societaria, un divorcio o una quiebra versus venderla a un inversionista o eventualmente a la competencia. Esto es lo que se denomina en términos formales, estándar de valor, es decir la elección de una forma de valorar, ya sea por la situación en que la empresa se encuentra o por la motivación de las partes involucradas en la transacción.  Hay que recordar que la gente compra y vende empresas por una gran variedad de razones, como lo veremos más adelante.

Los estándar de valor habitualmente reconocidos son:

  • Valor Justo de Mercado, es decir, el valor al cual un comprador y un vendedor están dispuestos a cerrar un acuerdo en forma libre, en el entendido que ambas partes conocen en detalle los antecedentes de la transacción. Este el estándar más utilizado, debido a que implica un equilibrio en algún punto teórico donde hay dos partes dispuestas y motivadas, por lo que probablemente los compradores estarán más dispuestos a pagar un mayor valor y los vendedores a aceptar un menor valor, que aquellos no motivados o no dispuestos a negociar;
  • Valor de la Inversión, en función de su retorno y riesgo, es decir, su valor desde la perspectiva del comprador, teniendo en cuenta las características de la oportunidad. Este estándar es subjetivo y personal, ya que el valor de la empresa está basado en un retorno económico y una percepción de riesgo para un inversionista específico y puede diferir grandemente del valor de mercado o del valor asignado por cualquier otro inversionista, según las percepciones personales de cada uno.
  • Valor Intrínseco, es decir, el valor desde la perspectiva del comprador, considerando sus características. Difiere del anterior, porque el valor no tiene que ver con la inversión en sí, sino con las características del inversionista. Tiene que ver con un inversionista que aplica su propio análisis particular y el calce con sus destrezas, habilidades y experiencia personal a la empresa evaluada o a un activo en particular, para determinar si el negocio tiene un valor para él y que no esté reflejado por el mercado o por el precio publicado.

Pero no es sólo relevante determinar ese estándar, sino que también debe existir una premisa de valor, es decir bajo qué supuesto la eventual transacción será realizada, es decir:

  • Como una empresa en marcha, siendo valorizada como una unidad económica viable que está bien administrada, con activos, empleados, talento, recursos y gestión, siendo rentable en el futuro y previendo que no cerrará, al menos en el mediano plazo;
  • Como una empresa que dejará de operar y cuyo valor será obtenido a partir de la venta fragmentada de sus activos. Esta premisa genera una diversa gama de valores como:
    • Valor de Liquidación Organizada, donde los activos serán vendidos ordenadamente durante un período de tiempo para obtener el mayor valor posible.
    • Valor de Liquidación Forzada, donde los activos serán vendidos en un remate, producto de una demanda de acreedores o por quiebra.

Consecuentemente, se puede deducir que el resultado de una valoración, variará importantemente dependiendo del estándar y de la premisa de valor elegida.

 

¿Por qué la valoración de empresas no es una ciencia exacta?

Porque el entorno competitivo diario de una empresa está continuamente cambiando y ello implica riesgos, cuya medición es bastante subjetiva, por lo que es más arte que ciencia y, por tanto, basarse solo en números resulta poco recomendable.

 


 

¿Quiénes se benefician de una valorización?

Todas las empresas en general y las start-ups en particular, tanto por el lado de los vendedores o de quienes buscan socios o inversionistas, como de los potenciales compradores, que buscan buenas oportunidades de negocios.

Desde la perspectiva del vendedor o de quien busca socios, se benefician porque:

  • Necesitan expandir las actuales operaciones ante nuevas oportunidades de negocio.
  • Necesitan conseguir fondos para apalancar un pobre desempeño.
  • Desean o necesitan retirarse o jubilarse, situación que puede ser planificada o no.
  • Existe una disputa societaria entre socios.
  • Necesitan realizar una planificación patrimonial o sucesoria.
  • Están en quiebra o al borde de, etc.

Desde la perspectiva del comprador, se benefician porque prefieren comprar una empresa en marcha más que partir de cero, que les permita:

  • Realizarse profesionalmente o controlar su propio destino.
  • Utilizar mejor sus conocimientos, habilidades y experiencia en algo propio.
  • Independizarse más que trabajar para un tercero, ganando dinero desde el primer día.
  • Acotar su riesgo versus partir de cero.
  • Generar sinergias con una empresa complementaria.
  • Acceder a canales o cartera de clientes u otras sinergias con su actual empresa.
  • Aprovechar una oportunidad de una empresa en problemas o al borde de una quiebra, a la cual le ven potencial, etc.

 


 

Métodos de valoración

Existen varios métodos de valoración comúnmente usados y la solidez de cada uno se basa enteramente en las circunstancias relativas involucradas en cada caso particular. El experto responsable de realizar la valoración debe seleccionar aquél método más adecuado, basándose en su experiencia y el conocimiento de los detalles de cada caso. Cuando este conocimiento y experiencia es aplicada adecuadamente, mucho del factor arte es diluido del proceso transformándose en algo científico.

Los principales enfoques para calcular el valor de una empresa se agrupan en tres:

  • Enfoque de Activos, basado en encontrar un valor de mercado de los activos, menos los pasivos, para llegar a determinar el valor de los activos netos. Este enfoque agrupa dos métodos:
    • Valor Libros, que en realidad no es un método de valoración en sí, porque no considera los valores de mercado ni tampoco su eventual goodwill.
    • Valor Libros Ajustado, basado en valores de mercado, según empresas similares o según haya sido determinado por un experto en valoraciones de empresa. No tiene fórmulas y habitualmente es un valor “desde”, ya que si se obtiene un peor valor mediante otro método, éste es el que prima sobre el resto.
    • Valor de Liquidación, similar al valor libros, con la salvedad que nace por una liquidación forzada u ordenada decretada por un juez e indudablemente es el peor de los escenarios para una valoración.
  • Enfoque de Mercado, donde se compara la empresa a valorizar con empresas similares abiertas a bolsa o transadas recientemente. Tener presente, sin embargo, que no es llegar y comparar sociedades cerradas con abiertas, porque habitualmente hay diferencias importantes, como  tamaño, liquidez de sus títulos, estructura directiva y muchas otras características que pueden ser diametralmente diferentes. Es difícil encontrar bases de datos de transacciones similares y no necesariamente se publican los términos exactos de la transacción.
  • Enfoque de Flujos, es el más popular y se fundamenta en los flujos futuros previstos, expresados en valor presente. No obstante, la parte compleja es cuantificar el riesgo y es por ese análisis que los expertos en valoración somos básicamente remunerados, ya que esa precisión se gana con la experiencia de muchas transacciones realizadas. El método más utilizado bajo este enfoque es el de los flujos descontados, mediante una tasa de descuento, que esencialmente es una medida del riesgo que éstos se cumplan.

Pero, no obstante lo anterior, aquellas empresas cerradas que no cotizan en bolsa pueden llegar a tener al menos tres valores de mercado al mismo tiempo, dependiendo del tipo de comprador: Compradores de Activos, Financieros o Estratégicos.

  • Compradores de Activos, son quienes asignan valor en base al valor neto de sus activos. No reconocen ni valoran sus flujos reales ni proyectados, ni tampoco su goodwill. Es utilizado en ventas de empresas con ventas cayendo, flujos de caja negativos o cuando existen activos relevantes que no aportan a la generación de valor del negocio.
  • Compradores Financieros, son quienes pagan en base a una empresa en marcha, incluido su goodwill. Su valoración se basa en los estados financieros y sus proyecciones, con excepción de las start-ups, donde en este caso obviamente solo se usarán las proyecciones, donde se evalúa muy detenidamente la rentabilidad actual y prevista y el riesgo que los flujos se cumplan.
  • Compradores Estratégicos, son quienes asignan valor en base a potenciales sinergias, por tener negocios relacionados. Habitualmente buscan economías de escala, expansión en clientes o mercados y menores estructuras de costos o sinergia de gastos, para expandirse.

Hay que tener presente que las valoraciones no son una auditoría, pero sí hay que centrarse en las áreas críticas de una empresa que muestran dónde está su valor. Entre los principales generadores de valor en una empresa están:

  • Información financiera confiable.
  • Flujo de caja estable y predecible.
  • Calidad del equipo humano.
  • Cartera de clientes diversificada.
  • Productos y/o servicios diversificados.
  • Sistemas operativos y procesos estandarizados y automatizados.
  • Equipos e instalaciones bien mantenidos.
  • Potencial de crecimiento.
  • Barreras de entrada.
  • Goodwill estable y consistente.

 

¿Cuándo habitualmente se requiere contactar a expertos en valoración de empresas?

Los expertos son útiles cuando se presentan situaciones como las siguientes:

  • Compraventas habituales de empresas, donde se realizan valoraciones como paso previo a la presentación de una oferta, lo que puede involucrar una compraventa habitual o una fusión con otra sociedad.
  • Compraventa de una participación por parte de un tercero, la que puede ser de ciertos activos y/o pasivos o de una porción de los derechos societarios.
  • Liquidación o reorganización societaria, cuando la empresa debe der vendida por partes.
  • Acuerdos de compraventa entre socios, donde se explicitan los términos y circunstancias bajo las cuales la participación societaria será transferida entre ellos.
  • Disputas societarias, donde uno o todos los socios desea vender y uno o ninguno de ellos está dispuesto a comprar.
  • Oferta inicial de acciones (IPO), antes que las acciones salgan a la venta al público.
  • Juicios de diverso tipo, donde alguna de las partes necesita de una valorización para su defensa.

 

Mitos habituales en torno a la valoración de empresas

  • Utilidad neta y flujo de caja son sinónimos: La utilidad neta es un concepto contable artificial que difiere del flujo de caja, ya que a ella se le ha deducido el gasto por depreciación, que es un artificio contable y tampoco considera obtención y/o amortización fondos de fuentes de financiamiento, los retiros o dividendos distribuidos a los socios, las compras de activos físicos y los cambios en el capital de trabajo. Al flujo de caja en cambio, se le ha restituido la depreciación o no se le ha restado y considera la obtención y/o amortización fondos a instituciones financieras, los retiros o dividendos distribuidos a los socios, las compras de activos físicos y los cambios en el capital de trabajo. Por tanto son conceptos completamente diferentes.
  • Empresas poco rentables no valen mucho: Rentabilidades históricas son relevantes en la valoración de empresas, solo en la medida que pueden ayudar a generar flujos de caja futuros. Por ejemplo, start-ups habitualmente generan pérdidas hasta que logran pararse y correr. A pesar de no ser rentables inicialmente, si pueden tener mucho valor por su potencial de generar flujos de caja futuros. Activos relevantes e intangibles generados internamente como patentes y softwares propios o alguno otro conocimiento propio de la empresa también contribuyen a generar valor, por tanto, la rentabilidad actual o pasada no es predictor de precio.
  • Si un competidor vendió a un cierto múltiplo, mi empresa debiera valorizarse al mismo: Aunque  transacciones comparables pudieran parecer objetivas, a objeto de determinar el precio de una empresa, una sola transacción no entrega una muestra representativa de precio. Dicha transacción  podría haber considerado sinergias específicas del comprador o condiciones de compraventa únicas y, además, hay que tener presente la confiabilidad del informante.
  • Una variación en la tasa de impuesto a la renta no afecta el valor de una empresa: Desde luego que sí, por cuanto el flujo de caja es el principal determinante del retorno sobre la inversión y esos flujos están afectos impuestos y, por ende, afectan el precio de una empresa. A mayor tasa menor es el precio y viceversa.
  • El valor de una empresa solo importa al comprarla o ponerla a la venta: Por cierto que todas las empresas se benefician de una valoración cada cierto tiempo, ya que aparte de conocer su precio, también permiten realizar un benchmarking, poniendo foco en los generadores de valor y en las formas de incrementarlos. Este conocimiento puede mejorar la eficiencia operacional y finalmente incrementar los resultados para contribuir a aumentar su precio futuro.

Una verdad universal es que una valoración profesional puede ayudar a aclarar los mitos al respecto y asegurar que su empresa este valorada con exactitud.

 

¿Qué cualidades deben tener los expertos en valoraciones de empresas?

Deben tener amplio conocimiento técnico y vasta experiencia en valoraciones y deben entender los motivos para la valoración y, por ende, deben demostrar las siguientes características y/o habilidades:

  • Profesionalismo en su disciplina, que difiere del conocimiento que tienen contadores, expertos tributarios y  graduados con conocimientos financieros.
  • Independencia y objetividad, para realizar su trabajo sin sesgos de ningún tipo, no permitiendo ser influenciados por quien les paga el encargo.
  • Confidencialidad, para que ningún tercero se entere de sus planes y debe ser discreto en la recolección de la información requerida para realizar su trabajo.
  • Conocimiento del mercado, para hacer una valoración justa.
  • Claro y transparente en el cobro de sus honorarios y respecto de la forma como se resolverán eventuales disputas que pudieran surgir.

 


 

 

La valoración para el levantamiento de capital

En muchas formas el proceso de atraer inversionistas o compradores no es muy diferente del proceso para conseguir un financiamiento bancario, es decir, si se quiere ser exitoso en ese campo debe presentarse la empresa como una organización bien organizada y ordenada, tanto a nivel operacional como financiero y para ello es esencial contar con un plan de negocios que destaque en todo momento sus generadores de valor en todas sus áreas, abordando aspectos como sus productos y/o servicios, sus oportunidades y riesgos, su plan estratégico, competencia y sus finanzas.

Siempre es esencial antes de salir al mercado, realizar una valoración para conocer cuánto vale la empresa y así determinar qué acciones pudieran tomarse con anticipación para aumentar su valor. Entre las acciones que pudieran tomarse con anticipación están:

  • Mostrar utilidades en constante crecimiento a lo largo de los últimos años.
  • Estar en el lugar correcto en el momento correcto, es decir, tratar de tener disponible los productos y/o servicios requeridos por el mercado al momento que los potenciales clientes lo requieran.
  • Prever cómo la economía y sus ciclos económicos pudieran impactar el desempeño del negocio en el futuro.
  • Evaluar las metas personales como vendedor, ya que ello pudiera tener un impacto relevante en el negocio.
  • Tratar de realizar auditorías anuales a los estados financieros.
  • Procurar tener sistemas computarizados de gestión.

Tener siempre presente que habitualmente el valor sale de la intersección entre el flujo de caja y el tiempo, es decir en cuánto tiempo el comprador recuperará su inversión, pero estas variables no son las únicas. También debe tomarse en cuenta:

  • El potencial futuro del negocio.
  • Los riesgos asociados a éste.
  • El riesgo sistémico que afecta a todos en una economía.
  • El costo de capital, es decir que alternativas tiene el comprador en términos de rentabilidad por ese mismo monto de inversión.

Finalmente, la transparencia con que se presente la empresa es vital en este proceso, compartiendo desde el inicio de las conversaciones las buenas y malas noticias, ya que ello genera confianza entre las partes. Es usual encontrar casos donde se esconden problemas operacionales, comerciales, administrativos y financieros y cuando éstos son descubiertos por parte de los potenciales inversores, ellos abortan los procesos, al no estar adecuadamente advertidos, habiendo hecho perder tiempo a todas las partes.

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